La interna de La Libertad Avanza en el Partido de La Costa vuelve a quedar expuesta y tiene a Roxana Cavallini como una de sus principales protagonistas. La dirigente, que supo posicionarse como una de las caras visibles del espacio libertario en el distrito, enfrenta desde hace tiempo fuertes cuestionamientos provenientes de otros sectores de la oposición.
Lejos de mostrar una conducción capaz de ordenar al espacio, Cavallini quedó envuelta en una sucesión de cruces políticos que evidenciaron las dificultades de La Libertad Avanza para consolidar una estrategia común en el territorio.
Uno de los episodios más fuertes tuvo como protagonista a la concejal Evangelina Cordone, quien cuestionó públicamente el accionar de Cavallini y la vinculó con la pérdida de una posibilidad de conducción opositora en el Concejo Deliberante. Se trató de una acusación política realizada públicamente y que la dirigente libertaria podría, eventualmente, responder con su propia versión de los hechos.
La tensión tampoco quedó limitada al ámbito de La Libertad Avanza. El dirigente Matías Porta también salió al cruce de Cavallini y cuestionó la estrategia desplegada por la dirigente durante las negociaciones entre distintos sectores opositores.
En ese contexto, Porta llegó a sostener públicamente que Cavallini tenía “otros intereses” y cuestionó sus movimientos políticos. Se trata, nuevamente, de declaraciones de un dirigente opositor y no de hechos judicialmente comprobados, pero que sirven para dimensionar el nivel de enfrentamiento existente.
Un antecedente que merece explicaciones
A las disputas políticas se suma un dato institucional que resulta particularmente incómodo para una dirigente de un espacio que construyó buena parte de su discurso sobre la transparencia y el control del gasto público.
Durante su paso por el Consejo Escolar de La Costa, donde ocupó la vicepresidencia, Cavallini recibió un llamado de atención del Honorable Tribunal de Cuentas de la Provincia de Buenos Aires en el marco del análisis de la rendición correspondiente al ejercicio 2022.
El antecedente no implica una condena ni permite afirmar la existencia de un delito. Sin embargo, constituye una observación formal de un organismo provincial de control y, por lo tanto, representa un capítulo de su trayectoria política que merece ser explicado con claridad.
La cuestión adquiere especial relevancia porque Cavallini ha utilizado reiteradamente las denuncias y cuestionamientos administrativos como parte de su discurso político contra el funcionamiento de organismos públicos.
La contradicción resulta difícil de ignorar: quien pretende erigirse en fiscal de las viejas prácticas de la política también debe responder por los cuestionamientos que surgieron durante su propia gestión.
El desafío de explicar y conducir
El problema para Cavallini no parece reducirse a una pelea puntual. Las sucesivas diferencias con dirigentes que deberían compartir buena parte de su electorado muestran una oposición costera atravesada por internas y dificultades para construir una conducción unificada.
En ese contexto, Cavallini se mostró como una alternativa para quienes buscaban una renovación de la política tradicional e intentó vender una falsa imagen de pulcritud.
Pero para transformar ese discurso en una verdadera construcción política deberá afrontar dos desafíos centrales: explicar los cuestionamientos que pesan sobre su trayectoria institucional y demostrar que puede conducir un espacio sin quedar atrapada en permanentes disputas internas y hechos de corrupción que la salpican.
Porque en política, las denuncias contra los demás pueden generar titulares. Pero cuando los cuestionamientos alcanzan a quien pretende ser una alternativa, también llega el momento de dar explicaciones. No hay que escupir al cielo.
De acuerdo a los descripto anteriormente, y teniendo en cuenta de que Roxana Cavallini posee una pésima imagen entre los habitantes de La Costa, se habla del referente de Diego Santilli, Marcos “Cotoco” García, como candidato a intendente por el sector libertario.