Alberto Weretilneck y Axel Kicillof dejaron de lado sus diferencias políticas para avanzar con una garantía de hasta 6 millones de dólares vinculada a INVAP y sus contratos con Argelia. El mecanismo involucra al Banco de la Provincia de Buenos Aires y contempla como respaldo recursos correspondientes a Río Negro.
La operación quedó formalizada mediante un decreto que establece el aval a favor del BAPRO hasta el 31 de mayo de 2030. Según la documentación mencionada, Río Negro comprometió como contragarantía fondos provenientes de la coparticipación de impuestos nacionales y regalías hidrocarburíferas.
El acuerdo adquiere un fuerte componente político por la relación entre ambos gobernadores. Weretilneck mantuvo acercamientos con el Gobierno de Javier Milei y respaldó medidas nacionales como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, mientras Kicillof se consolidó como uno de los principales opositores al Presidente.
Las diferencias también quedaron expuestas alrededor del proyecto de GNL que terminó inclinándose hacia Río Negro y dejó afuera a Bahía Blanca como posible localización. Sin embargo, frente a la operación vinculada a INVAP, ambos gobiernos provinciales encontraron un punto de entendimiento.
Desde la oposición bonaerense cuestionaron la decisión. El diputado Diego Garciarena, de UCR más Cambio Federal, reclamó que Kicillof priorice las demandas internas de la Provincia y apuntó contra la inseguridad, las prestaciones de IOMA, la educación y el estado de las rutas.
“Son los bonaerenses los que necesitan garantías”, sostuvo el legislador, quien utilizó el aval otorgado para cuestionar las prioridades de la administración provincial.
INVAP, controlada por el Estado rionegrino, mantiene desde hace décadas operaciones internacionales vinculadas al desarrollo nuclear y tecnológico. El Banco Provincia, por su parte, ya participó anteriormente en mecanismos de garantías relacionados con la compañía.
El entendimiento vuelve así a mostrar una característica habitual de la política interprovincial: los enfrentamientos partidarios pueden quedar en segundo plano cuando aparecen intereses económicos, financieros o estratégicos compartidos.