Una nueva y feroz embestida comenzó este lunes en las delegaciones de la Obra Social de los Trabajadores Rurales y Estibadores de la República Argentina (OSPRERA). Bajo la fachada de una "auditoría nacional", las autoridades ordenaron 7 despidos por delegación, lo que dejará en la calle a cerca de 100 trabajadores en todo el país.
Esta alarmante situación no es nueva. Se suma a una larga lista de persecuciones que comenzó en enero de 2026, cuando el secretario general de UATRE, José Voytenco, echó a 200 empleados opositores durante su breve control de la obra social (gracias a un fallo luego revocado del juez Sebastián Casanello). Con otros 50 despidos acumulados en el año, la gestión actual ya acumula más de 350 familias en la calle.
¿Fin de la casta? El pacto para liquidar la obra social
La mayor preocupación de los empleados y los afiliados es el evidente acuerdo político y económico entre el presidente Javier Milei y José Voytenco. A pesar del relato oficial de combatir la corrupción sindical, la realidad en OSPRERA muestra lo contrario:
Sueldos VIP y "premios" a los echados
Mientras los servicios médicos están totalmente cortados y la obra social se llena de amparos judiciales de afiliados desesperados, la caja de OSPRERA se usa para pagar favores políticos y sueldos millonarios a los "fieles lacayos" de la conducción:
El rol de Recursos Humanos y el conflicto de intereses
La encargada de ejecutar la actual "purga" de trabajadores es María Belén Piedras, gerenta de Recursos Humanos de OSPRERA. Designada en enero por el sector de Voytenco, Piedras tuvo que pedir una licencia en UATRE en mayo de 2026 debido al evidente e insostenible conflicto de intereses que significaba estar en los dos lados del mostrador. Sin embargo, desde el entorno de los trabajadores aseguran que esta licencia es una "pantalla" que no subsana la ilegalidad de sus actos.
Sin servicios, pero con la mesa servida
OSPRERA, la tercera obra social más importante de la Argentina, se encuentra hoy virtualmente vaciada. No hay prestaciones básicas para los peones rurales, pero la caja millonaria para mantener los privilegios de la cúpula sigue intacta.
El discurso anticasta de Javier Milei parece detenerse en las puertas de la obra social de los rurales, donde el Presidente y José Voytenco siguen compartiendo la misma mesa, a costa de la salud de los afiliados y el trabajo de cientos de argentinos.