Mientras los patrulleros locales salen a frenar el delito sin armas, la comuna desembolsa una millonada en premios metálicos en medio del impuestazo que pagan los contribuyentes.
El intendente de Lanús, Julián Álvarez, tiene clarísimas sus prioridades: en lugar de armar a la policía local para que proteja a los vecinos, destinó 218.479.300 pesos a la compra de 125 medallas, repartidas en 66 de oro y 59 de plata, para homenajear a los empleados municipales por sus 25 y 30 años de servicio.
El reconocimiento no es nuevo y se replica en todo el país desde hace décadas, pero el gastito llega justo cuando la gente junta cada peso para pagar las tasas más altas de todo el conurbano. Mientras tanto, el gobierno municipal les manda una patrulla a ciegas a intentar detener a los delincuentes, a la buena de Dios, y financia teatralizaciones de "Cristina Kirchner libre".
En lugar de equipar como corresponde a quienes salen a poner el pecho en la calle, los recursos públicos se evaporan en joyería municipal y militancia cultural, dejando a los contribuyentes desprotegidos.