1° de abril de 2026
Política

Polémica estructural

Mercedes queda expuesta por el deterioro del Dubarry y las acusaciones que rodean a Avalle por corrupción

Martin Avalle es señalado en un contexto de irregularidades persistentes.
Martin Avalle es señalado en un contexto de irregularidades persistentes.

En la ciudad bonaerense de Mercedes, la salud pública es un desastre desde hace varios años. Se fue deteriorando cada día más como producto de la corrupción sistemática de los jefes a cargo del hospital.

Este es el caso de Martín Avalle, director del Hospital Blas Dubarry, quien en el último tiempo se dedicó a quedarse con parte de los fondos que enviaba la Provincia de Buenos Aires.

Hoy el hospital no solo no cuenta con los insumos médicos necesarios, sino que el edificio se está cayendo a pedazos. Mientras la estructura se deteriora, el director manda a realizar reparaciones precarias, inflando los costos para quedarse con una porción del dinero destinado a las obras.

Algunas fuentes aseguran que hace seis meses se había reconstruido la rampa por donde ingresaban las ambulancias. Entonces, Martín Avalle encomendó la obra a cooperativistas que responden a la puntera camporista Juana García, pero por la mezquindad del funcionario y el robo de materiales, la estructura se derrumbó, generando un problema para el personal del SAME y los ingresantes, quienes quedan expuestos a accidentes por la negligencia del responsable.

Además del deterioro edilicio, se suma el mal funcionamiento y la falta de equipamiento médico indispensable, como uno de los tomógrafos que se encuentra descompuesto, una situación que se repite periódicamente. Así, los pacientes son intervenidos de forma precaria o deben ser trasladados a otros centros para realizarse estudios.

Esta situación de precariedad que golpea al nosocomio no impidió la inauguración de una placa en honor al gobernador Axel Kicillof, al ministro de Salud bonaerense Nicolás Kreplak y a miembros del ERP y Montoneros, promoviendo además el falso relato de 30.000 desaparecidos y abatidos por la última dictadura (que en realidad fueron alrededor de 8.000). No se hizo mención sobre los desaparecidos y asesinados durante el gobierno de Alberto Fernández en su período de cuarentena.

Mientras los mercedinos denunciaban falta de atención, largas esperas y condiciones inhumanas para obtener un turno, el personal se reunió para la inauguración de la placa, confeccionó un cartel estilo pasacalles y posó para fotografías.

El evento vuelve a exponer al nosocomio como un "banco de trabajo" para militantes, mayormente alineados con La Cámpora, que usurparon el organismo de salud a partir de 2019, dando inicio a una debacle sin precedentes en una ciudad donde solo acuden al hospital los desprevenidos para luego dar testimonios de mala praxis, mientras que los vecinos informados sobre la situación prefieren acudir a otras localidades.

La calidad del personal, no en su totalidad pero sí en general, es tan decadente que varios de sus miembros fallecieron por sobredosis de opiáceos traficados dentro del mismo hospital. Entre otras cosas, el jerarca del establecimiento, Martín Avalle, y la puntera Juana García crearon PYMES familiares, incorporando a sus parientes a la planta.

En su impunidad, Martín Avalle es protegido por el ministro Nicolás Kreplak, a quien le ofreció acomodar ñoquis militantes de otras ciudades. Uno de los casos fue el de una nutricionista proveniente del Ministerio de Salud provincial: al llegar al Dubarry, comenzaron a escasear algunos alimentos de la bodega del hospital. La funcionaria aseguraba que los productos estaban en mal estado, pero eso no era cierto y debían retirarlos inmediatamente, avalada por el director, dejando al personal de cocina sin esos insumos.

A pesar de los acomodos sin control, el hospital enfrenta graves problemas de escasez de medicamentos. Estos son robados por empleados militantes que los venden utilizando las instalaciones como búnker, donde además comercializan cocaína. Mientras tanto, un pacto de silencio impide que se denuncien estos casos, sumado a varias denuncias por mala praxis que fueron ocultadas.

Recientemente, el nosocomio fue noticia por la muerte de una beba debido a mala praxis y a una historia clínica adulterada. Mientras se burlan de los vecinos con actos militantes, se niegan traslados para evitar que profesionales de otros hospitales presencien las deplorables intervenciones realizadas en Mercedes.

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