8 de mayo de 2026
Política

Indignación

La tragedia que golpea a IOSFA revela el deterioro extremo de la atención en las Fuerzas Armadas

Carlos Velázquez aseguró antes de morir que nunca recibió la ayuda que necesitaba.
Carlos Velázquez aseguró antes de morir que nunca recibió la ayuda que necesitaba.

El 1 de mayo, Carlos Héctor Velázquez, un exsuboficial mayor de 77 años que durante toda su vida había contribuido al Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas, fue encontrado sin vida en su domicilio.

Había ingerido medicamentos y la Justicia determinó que se trató de un suicidio. Sin embargo, su muerte no fue un hecho aislado ni inesperado: dos meses antes, el 4 de marzo, ya había intentado quitarse la vida de manera dramática.

En aquella ocasión, Velázquez se disparó en el abdomen frente al Monumento al General San Martín, en el Parque de Mayo de la ciudad de San Juan. En su mochila llevaba el arma utilizada y una carta manuscrita donde explicaba las razones de su desesperación.

“Desde los 16 años, cuando ingresé al Ejército, estoy aportando a la obra social. Tengo casi 80 años y nunca dejé de pagar. Me enfermé gravemente: una infección seria en los ojos, me operaron la nariz durante más de ocho horas y después me descubrieron cáncer. Llevo meses esperando ayuda y nunca llegó”, sostuvo en su mensaje.

Tras ese primer intento, el hombre fue asistido médicamente, pero su situación no mejoró. Según trascendió, recibió numerosas promesas de intervención que jamás se concretaron. El abandono persistente y el dolor insoportable lo llevaron, el 1 de mayo, a tomar un frasco de pastillas que terminó costándole la vida.

El caso de Velázquez se enmarca en la profunda crisis que atraviesa IOSFA, la obra social de las Fuerzas Armadas. Afiliados y prestadores vienen denunciando desde hace tiempo la falta de cobertura, las demoras en tratamientos, los cortes de medicamentos y una deuda que supera los 248 mil millones de pesos, según datos elevados al Congreso.

La institución atiende a más de 523 mil personas entre personal activo, retirados y familiares, muchos de los cuales no cuentan con alternativas de atención médica, sobre todo en zonas con oferta sanitaria reducida.

La crisis también alcanzó el plano institucional. La renuncia del presidente de la obra social, en medio de conflictos con el Ministerio de Defensa, dejó al descubierto las dificultades para administrar una entidad atravesada por deudas, tensiones internas y cambios organizativos.

Desde el Ejecutivo evalúan medidas como la venta de inmuebles militares para afrontar el déficit, mientras el ministro de Defensa, general Presti, debe definir al nuevo titular del organismo.

La situación generó incluso fricciones dentro del propio Gobierno, con acusaciones de irregularidades en la gestión anterior. IOSFA dejó de ser únicamente una obra social con problemas para convertirse en un foco de conflicto político e institucional.

Sin embargo, más allá de las cifras y las disputas administrativas, existen historias concretas que retratan el impacto real de esta crisis. Como la de Velázquez, un hombre que durante décadas cumplió con sus aportes y que, al momento de necesitar del sistema, se encontró con respuestas vacías.

Su muerte expone una realidad que muchos afiliados prefieren callar: qué ocurre cuando quienes sirvieron al Estado durante toda su vida son abandonados en el momento más difícil.

El caso de Carlos Héctor Velázquez no es solo una tragedia personal. Es el síntoma de un sistema que falló y que hoy, con más de medio millón de familias dependiendo de él, exige respuestas urgentes.

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