7 de mayo de 2026
Política

Choque institucional

Moccero profundizó su postura golpista y agitó una "pueblada" desde Coronel Suárez

Ricardo Moccero quedó bajo fuertes críticas tras hablar de presión social y adelantamiento electoral.
Ricardo Moccero quedó bajo fuertes críticas tras hablar de presión social y adelantamiento electoral.

En un nuevo capítulo del manual partidario extremo para incendiar la pradera cuando no gobiernan ellos, el intendente de Coronel Suárez, Ricardo Moccero, salió a pedir que Javier Milei adelante las elecciones y hasta habló de una “pueblada”, en una escalada verbal que sonó más a apriete de comité viejo que a preocupación institucional.

El jefe comunal, con siete períodos encima y décadas viviendo del Estado, eligió ponerse el traje de profeta del desastre mientras acusa al Gobierno nacional de “enterrar al país”.

Moccero aseguró que “esto no da para más” y describió un escenario apocalíptico en el que la gente “llora porque no puede comprar medicamentos”. Pero detrás de la pose dramática aparece la vieja lógica del peronismo territorial, esa que durante años administró pobreza como si fuera un plan de gobierno y ahora se sorprende porque el modelo explotó.

Después de décadas de municipios convertidos en agencias de empleo militante, escuchar a algunos intendentes hablar como comentaristas indignados resulta cómico.

El jefe comunal también llamó a los legisladores a “dejar de ser obsecuentes” con Milei y calificó a la administración nacional como un “Gobierno de mierda”. Curioso sermón institucional viniendo de un dirigente que lleva más tiempo atornillado al poder local que muchos vecinos viviendo en el distrito.

En el conurbano profundo y en buena parte del interior bonaerense, varios barones municipales parecen aceptar la democracia únicamente cuando el sillón presidencial lo ocupa alguien del palo.

La referencia a una posible “pueblada” tampoco pasó desapercibida. En cualquier país serio, un intendente sugiriendo presión callejera para forzar la caída política de un presidente sería leído como un gesto golpista.

Acá, en cambio, algunos dirigentes lo dicen con la naturalidad de quien pide medialunas para la reunión partidaria. Dichos dirigentes tardan minutos en disfrazar de “reclamo social” lo que en realidad es una estrategia clásica de desgaste, con intendentes fogoneando bronca mientras se presentan como víctimas del incendio que ellos mismos ayudaron a construir durante años.

Moccero también habló del trueque en Coronel Suárez y del cierre de una planta vinculada a Adidas que dejó cientos de trabajadores en la calle. Pero incluso en medio de la crisis, evitó cualquier autocrítica sobre el modelo económico y político que gobernó gran parte de las últimas décadas. 

Mientras Milei ajusta, algunos intendentes intentan instalar la idea de un país al borde del estallido. El problema es que muchos de ellos llevan años administrando municipios con pobreza estructural, dependencia estatal y economías destruidas. Y ahora pretenden venderse como resistentes heroicos, cuando en realidad son parte del mismo aparato que convirtió a la Argentina en un paciente crónico que vive endeudado, subsidiado y emocionalmente secuestrado por la política.

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