La situación económica del municipio de Mar Chiquita comienza a encender señales de alerta, no solo por el volumen de su deuda, sino también por las crecientes dudas en torno a la consistencia de la información financiera difundida por el Ejecutivo local.
En un contexto donde la transparencia y la previsibilidad son claves para la gestión pública, distintos sectores advierten que los datos oficiales no logran despejar interrogantes. Por el contrario, los profundizan.
Déficit, deuda y asistencia: una ecuación que no cierra
Según datos difundidos a partir de la ejecución presupuestaria 2025, el municipio presenta un déficit superior a los 3300 millones de pesos, acompañado por una deuda que ya supera los 5 mil millones.
Estas cifras cobran aún mayor relevancia si se las contrasta con el fuerte respaldo financiero recibido desde la Provincia de Buenos Aires, encabezada por Axel Kicillof, que habría transferido más de 21600 millones de pesos al distrito.
La pregunta que emerge es inevitable: ¿cómo se explica un escenario de déficit y endeudamiento en paralelo a un nivel tan significativo de asistencia?
“Ingresos que no siempre entran”
El dirigente peronista de Mar Chiquita, Marcelo Sosa, exsecretario de Hacienda del distrito, fue uno de los que puso en palabras esta preocupación. Según señaló, el problema no radica únicamente en la magnitud del gasto, sino en la forma en que se proyectan e informan los ingresos.
“Se informan ingresos que no siempre entran. Como en cualquier casa, si gastás como si cobraras más de lo que realmente entra, la cuenta no cierra”, explicó.
La analogía doméstica no es menor: pone el foco en una posible distorsión entre lo presupuestado y lo efectivamente percibido, una práctica que, de confirmarse, impactaría directamente en la credibilidad de los datos oficiales.
Una advertencia que no es nueva
Sosa también remarcó que la situación actual no es sorpresiva. Según afirmó, ya había alertado previamente sobre el impacto de una política de tasas elevadas combinada con falta de previsión financiera.
“Esto no es nuevo. Hace un año ya advertí sobre el impacto de las tasas altas y la falta de previsión”, sostuvo.
Desde esta perspectiva, el déficit actual no sería un hecho aislado, sino la consecuencia de una dinámica sostenida en el tiempo.
Más allá de los números: el problema de fondo
El debate excede lo contable. En juego está la calidad de la administración pública y la confianza social en sus instituciones.
“El resultado es claro: desorden y más deuda que terminan pagando los vecinos”, advirtió Sosa, sintetizando una preocupación que empieza a ganar terreno en distintos sectores del distrito.
Incluso, desde una mirada interna del propio peronismo, el dirigente planteó una crítica de carácter político: “El peronismo es orden, responsabilidad y justicia en el uso de los recursos”, señaló, en contraste con la situación actual.
Transparencia bajo la lupa
En este escenario, la gestión del intendente Walter Wischnivetzky queda expuesta a una tensión creciente: por un lado, la necesidad de sostener el funcionamiento del municipio; por otro, la obligación de brindar información clara, consistente y verificable.
Cuando los datos no terminan de cerrar, el problema deja de ser solo económico y pasa a ser también institucional.
La discusión, lejos de cerrarse, recién empieza.