Por Leonardo Belastegui (*)
Un caso testigo revela el riesgo que no aparece en la publicidad: recibió poco más de 1 millón de pesos, pagó durante años y ahora enfrenta una ejecución cercana a 95 millones de pesos. Con los nuevos préstamos automotores, el capital también aumenta con la inflación y lleva una tasa adicional de hasta el 25 por ciento. Si el deudor deja de pagar, el banco puede embargar y rematar sus bienes; si el dinero obtenido no alcanza, la deuda continúa.
El Banco Nación acaba de lanzar créditos UVA para financiar hasta el 100 por ciento de automóviles 0 km y usados. La propuesta se promociona con una cuota inicial atractiva, un plazo de hasta 60 meses y la posibilidad de obtener hasta 100 millones de pesos presentando solamente el DNI en los concesionarios adheridos.
Pero detrás de esa cuota inicial existe un mecanismo que puede convertir la compra de un auto en una deuda descontrolada. El capital no permanece fijo en pesos, sino que aumenta siguiendo la inflación y, además, genera intereses.
Para conocer las consecuencias reales del sistema no hace falta imaginar escenarios extremos. Existe un caso judicial concreto que funciona como advertencia.
Una persona recibió en 2018 un préstamo hipotecario de 1.040.000 de pesos, equivalente entonces a 46.700 UVA. Pagó cuotas durante años, pero el banco sostiene que todavía adeuda 45.164,45 UVA.
En términos técnicos, habría logrado cancelar apenas el 3,29 por ciento del capital. Como el valor de la UVA pasó de aproximadamente 22,27 pesos a más de 2.000 pesos, aquel millón se transformó en un reclamo cercano a 95 millones de pesos.
Y eso corresponde solamente al capital actualizado.
Al monto pueden añadirse intereses compensatorios, moratorios y punitorios, comisiones, gastos administrativos, honorarios profesionales y costas judiciales.
La persona del caso testigo ya enfrenta una ejecución hipotecaria. El banco obtuvo una sentencia de trance y remate y pretende avanzar sobre la vivienda dada en garantía.
Su historia permite comprender qué puede suceder con quienes ahora ingresen al nuevo crédito UVA automotor sin conocer completamente su funcionamiento.
La cuota inicial no es la cuota que se pagará durante cinco años
El nuevo préstamo del Banco Nación ofrece:
La expresión “UVA más 19 por ciento” no significa que el costo total sea solamente del 19 por ciento.
Primero se actualiza el capital siguiendo la inflación. Después se cobra el interés sobre ese monto actualizado.
Por eso, cuando aumenta la UVA:
El banco informa como ejemplo que un préstamo de 10 millones de pesos puede comenzar con una cuota aproximada de 292.656 pesos. Pero esa es solamente la primera.
No significa que el consumidor pagará 292.656 pesos durante los 60 meses. El importe evolucionará conforme aumente la UVA.
Podés entregar el auto y continuar endeudado
La nueva financiación no es un crédito prendario tradicional. Es un préstamo personal con destino determinado.
Eso significa que el vehículo no constituye necesariamente la única garantía del banco. Ante el incumplimiento, la entidad puede reclamar judicialmente contra el patrimonio general del deudor.
El proceso puede alcanzar:
Si los bienes son embargados y posteriormente subastados, el dinero obtenido se utiliza para pagar el capital actualizado, los intereses y las costas.
Pero la entrega o el remate del automóvil no cancela necesariamente el crédito.
Si el vehículo se vende judicialmente por una suma inferior al total adeudado, el deudor puede perder el auto y continuar debiendo la diferencia. El banco podrá intentar cobrar el saldo restante sobre otros bienes presentes o futuros.
En términos simples, se puede perder el vehículo, enfrentar el embargo de otros bienes —incluso un inmueble, si jurídicamente corresponde— y seguir endeudado si el producido de las subastas no alcanza.
La experiencia del millón que terminó cerca de los 95 millones de pesos
El caso testigo muestra la distancia entre la publicidad inicial y el resultado final:
La entidad presenta en su demanda un “capital histórico” cercano a 1.035.000 de pesos. Sin embargo, no reclama ese millón, sino que exige 45.164,45 UVA convertidas al valor existente al momento del pago o de la subasta.
Mientras el juicio continúa, la unidad puede seguir aumentando.
A ese resultado se incorporan los intereses y gastos judiciales. Por eso, incluso después de una subasta, puede existir un saldo pendiente si el precio obtenido por el bien no cubre la totalidad de la liquidación.
Lo que todo comprador debe preguntar antes de firmar
Antes de aceptar un crédito UVA para comprar un automóvil, el consumidor debería exigir una explicación escrita que indique:
La respuesta no debe limitarse a mostrar una cuota inicial. Una decisión financiera de cinco años requiere conocer escenarios completos de inflación, salarios, deuda residual y mora.
No se compra un auto en cuotas: se asume una deuda indexada
El peligro central es sencillo. El automóvil pierde valor con el paso del tiempo, pero la deuda UVA aumenta con la inflación.
El banco conserva actualizado el valor de su crédito y cobra intereses adicionales. El consumidor, en cambio, debe afrontar la obligación con un salario que no tiene garantizado el mismo crecimiento.
Por eso, el caso de la persona que recibió 1 millón de pesos y terminó enfrentando un reclamo cercano a 95 millones de pesos debe ser tomado como una advertencia.
La cuota inicial puede parecer accesible. El verdadero costo aparece después.
Y si llega el momento en que el deudor no puede seguir pagando, no necesariamente pierde solamente el auto. Puede enfrentar embargos, subastas, costas judiciales y una deuda que sobreviva incluso a la pérdida de sus bienes.
(*) Abogado, periodista y dirigente político.