El cierre de listas para las elecciones de convencionales constituyentes de Bariloche confirmó un escenario de extrema fragmentación. Trece espacios competirán por los lugares encargados de reformar la Carta Orgánica Municipal, uno más que en 2023, cuando Walter Cortés llegó a la Intendencia con apenas el 19,61 por ciento de los votos.
La disputa excede ampliamente la modificación de las normas institucionales de la ciudad. Los comicios serán el primer gran examen electoral antes de 2027 y pondrán a prueba al gobernador Alberto Weretilneck, al intendente Cortés, al peronismo y a una derecha rionegrina que intenta esconder sus internas detrás del sello de La Libertad Avanza.
El oficialismo provincial llegará especialmente golpeado. Juntos Somos Río Negro perdió la Intendencia en 2023, quedó prácticamente sin conducción propia en Bariloche y terminó refugiándose en Cortés para conservar alguna posibilidad de mostrar un resultado favorable. La alianza fue bautizada Estamos Haciendo Bariloche, aunque detrás del nombre se esconde una relación marcada más por la necesidad que por la afinidad.
Cortés dejó en claro quién manda: ubicó a sus dirigentes en los principales lugares de la boleta y concedió al sector de Weretilneck recién el tercer puesto. “Es Juntos el que se alía conmigo”, había advertido el jefe comunal. La frase terminó reflejada en una nómina que exhibe la debilidad del gobernador en la ciudad más poblada de Río Negro.
La sociedad electoral también expone el oportunismo de ambos sectores. Cortés necesita respaldo político después de una gestión atravesada por conflictos, cuestionamientos y reclamos sociales, mientras que Weretilneck busca evitar una derrota que profundice el declive de Juntos de cara a las elecciones provinciales. Cada uno pretende utilizar al otro como salvavidas, aunque ninguno parece dispuesto a ceder el control.
La Unión Cívica Radical decidió marcar distancia y competirá con una lista encabezada por el exintendente Marcelo Cascón. El movimiento abre otro interrogante porque la UCR y la Coalición Cívica continúan funcionando como aliados habituales del oficialismo en la Legislatura, pero en Bariloche prefirieron no quedar atrapados en el abrazo entre Weretilneck y Cortés.
El peronismo volverá a apostar por Andrea Galaverna, quien encabezará la nómina de convencionales después de haber obtenido alrededor de diez puntos como candidata a intendenta en 2023. Esta vez no tendrá enfrente otra propuesta oficial del PJ, aunque el universo justicialista continuará dividido: Osvaldo Nemirovsci encabezará una boleta propia y Alejo Ramos Mejía participará de una alianza con Unidad Popular y referentes de SUR.
La Libertad Avanza logró reunir al PRO, al partido CREO de Aníbal Tortoriello y a dirigentes que abandonaron el espacio de Weretilneck, entre ellos Marcela González Abdala. El senador Enzo Fullone aparece como armador del frente, que también tendría cerca al exintendente Gustavo Gennuso. Sin embargo, la fotografía de unidad no elimina las desconfianzas existentes entre libertarios, macristas y tortoriellistas.
El problema adicional para el espacio violeta es que Cortés ya ocupa buena parte del territorio discursivo de la derecha local. El intendente y La Libertad Avanza podrían terminar peleando por un electorado similar, mientras las demás fuerzas intentan aprovechar la dispersión. Dos expresiones de izquierda, Primero Río Negro, Podemos Bariloche, Seamos Futuros, Nuestra Identidad Ciudadana y el Partido Vecinal completan una oferta electoral difícil de ordenar.
Con unos 110 mil electores sobre un padrón provincial cercano a los 610 mil, Bariloche volverá a ser el escenario donde todos medirán sus fuerzas. La reforma de la Carta Orgánica será el argumento institucional, pero la verdadera pelea estará en otro lado: Cortés buscará demostrar que conserva poder, Weretilneck intentará esconder su debilidad y la oposición procurará convertir esta elección en el comienzo anticipado de la batalla por Río Negro en 2027.