En la previa de la definición de autoridades del Senado bonaerense, Axel Kicillof activó negociaciones con sectores libertarios y el PRO con el objetivo de impedir que Mario Ishii se quedara con la vicepresidencia primera, un cargo estratégico dentro de la línea de sucesión institucional.
El intendente de José C. Paz contaba con el respaldo del kirchnerismo y el massismo, mientras que el gobernador buscaba ubicar en ese lugar a la senadora Ayelén Durán, dirigente alineada a su espacio político y de confianza dentro del esquema legislativo provincial.
La negociación política fue encabezada por la vicegobernadora y titular del Senado, Verónica Magario, quien ante la falta de acuerdos internos pidió una intervención directa del mandatario para destrabar la disputa por los cargos del cuerpo.
Ante la falta de consenso dentro del peronismo, Kicillof comenzó a tender puentes con el bloque libertario que responde a Sebastián Pareja y con el PRO, con la expectativa de conseguir los votos necesarios que no le garantizaban los sectores alineados con Cristina Kirchner y Sergio Massa.
En los borradores de negociación que circulaban en la Legislatura, el esquema planteaba que el gobernador conservara la vicepresidencia primera y distribuyera el resto de los cargos entre libertarios, el PRO y otros espacios, lo que implicaba desplazar a La Cámpora de las vicepresidencias pese a su peso numérico dentro del bloque peronista.
Además de la vicepresidencia, la discusión incluía las secretarías y prosecretarías del Senado, puestos de fuerte incidencia política y administrativa por el manejo de recursos y la estructura interna de la Cámara.
La tensión entre Kicillof y el sector que respaldaba a Ishii se profundizó en el último año, luego de diferencias políticas vinculadas a la estrategia electoral y al armado territorial, lo que terminó trasladándose a la disputa por el control institucional del Senado bonaerense en una de las internas más fuertes del oficialismo provincial.