24 de julio de 2022
Policiales

Santa Fe: la historia de la mujer que mató a balazos a su pareja y lo trozó en 19 partes

“Algún día me van a entender”, dijo la mujer con una llamativa tranquilidad poco después, al salir esposada de los Tribunales.
“Algún día me van a entender”, dijo la mujer con una llamativa tranquilidad poco después, al salir esposada de los Tribunales.

“¡Soy tu marido! ¡A mí no me podés hacer esto!”, le escucharon gritar a Adolfo Godoy los vecinos de la casa ubicada en las afueras de la ciudad de Rosario, una noche a principios de agosto de 2003.

La respuesta fueron tres disparos. Así, María del Carmen Rombolá le puso fin a la deteriorada relación que mantenía con el camionero y recibió el apodo con el que se la conocería a partir de entonces: “La descuartizadora de Funes”.

Después de asesinar a balazos a su pareja, Rombolá le pidió ayuda a su amante, un albañil al que frecuentaba desde hacía aproximadamente un año, para deshacerse del cuerpo. Entre los dos descuartizaron a Godoy con serruchos, cinceles y hasta con una amoladora. Su historia inspiró un capítulo de la serie televisiva “Mujeres asesinas”.

“Algún día me van a entender”, dijo la mujer con una llamativa tranquilidad poco después, al salir esposada de los Tribunales, donde había sido trasladada para dar su versión de los hechos al juez de Instrucción Osvaldo Barbero. La Justicia la condenó a 12 años de prisión, pero el encierro no le quitó las mañas.

Se comprobó después que Rombolá había dedicado su tiempo en la cárcel a liderar una banda de estafadores que vendía autos robados en Buenos Aires.

Una relación marcada por la violencia

Rombolá y Godoy se habían conocido a fines de la década del ‘90 y el flechazo entre ellos fue inmediato. Casi tan fulminante como lo fue el ocaso del enamoramiento, apenas en un solo año de convivencia. El rechazo sistemático del hombre a convertirse en padres volvió más insostenible la relación y finalmente, el 6 de agosto de 2003, el frágil vínculo que los unía se rompió.

“El sábado a la noche yo había llegado un poco tarde. Adolfo estaba disgustado y empezó a insultarme. No le contesté para que no se pusiera nervioso. Entonces, me dijo: ‘No se te ocurra dormir, porque te voy a matar dormida’”, contó Rombolá.

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