27 de julio de 2026
Política

Reclamo social

Otra polémica golpea a Campana y deja a Jorge Gabriel Panno en la mira

Jorge Gabriel Panno quedó envuelto en una controversia de fuerte impacto.
Jorge Gabriel Panno quedó envuelto en una controversia de fuerte impacto.

Un intendente surgido de las filas del PRO/Cambiemos que se manifestó masista y apoyó a Sergio Massa, inclinándose por el kirchnerismo en las elecciones de 2023 pese a su pertenencia opositora, encubre el escándalo de su concejal y operador: denuncias de vecinos sobre usurpaciones, desamparo a propietarios, el caso idéntico sufrido por un veterano de guerra en el barrio Héroes de Malvinas, graves testimonios sobre hechos de violencia extrema y la sombra de oscuras actividades bajo la lupa en el local usurpado.

​La impostura política encuentra en los armados locales su escenario más crudo y desvergonzado. En el centro de las miradas se ubica el intendente Sebastián Abella: formalmente inscripto bajo la etiqueta partidaria del PRO / Juntos por el Cambio, un espacio que conceptualmente debería encontrarse en las antípodas del oficialismo nacional de entonces, porque en ese momento el kirchnerismo era el que estaba en la presidencia, pero que terminó protagonizando un profundo escándalo interno al manifestarse abiertamente masista y terminar votando por Sergio Massa en las elecciones de 2023.

Un jefe comunal de filiación opositora en los papeles pero de conducta funcional al kirchnerismo en los hechos, cuya ambigüedad dinamitó la confianza de su propio electorado y hoy utiliza la estructura municipal no para dar respuestas a los vecinos, sino para garantizar un manto de impunidad sobre los oscuros negocios de sus funcionarios y referentes.

​El abandono institucional: la dueña sin casa y el Estado cómplice

​La degradación de esta gestión se refleja en el doloroso calvario que atraviesa una vecina de la comunidad. Propietaria legítima de una vivienda adquirida a través de un plan habitacional social, debió trasladarse transitoriamente a la ciudad de Mar del Plata por estrictas cuestiones de salud. Lejos de actuar al margen de las normativas, la propietaria realizó debidamente un trámite interno y pidió el permiso correspondiente en la Municipalidad de Campana para poder alquilar su domicilio durante ese lapso.

Sin embargo, cuando quiso regresar a su hogar tras finalizar el período previsto, la realidad se transformó en una pesadilla: los inquilinos se atrincheraron en el lugar y se negaron a retirarse a pesar de estar el contrato totalmente vencido.

​Lejos de hallar una mano tendida por parte del municipio para respaldar el trámite legal que la propia administración comunal conocía, la propietaria chocó sistemáticamente contra la desidia de una gestión que mira para otro lado. El Estado municipal que comanda Abella no solo desprotege al contribuyente, sino que normaliza el desmembramiento y la usurpación de los bienes sociales.

​Usurpación a dos puntas: el camionero, el concejal y el drama del veterano de guerra

​La toma del inmueble adquiere ribetes escandalosos cuando se descubre cómo se repartieron el botín: la casa principal quedó en manos de un sujeto de profesión camionero, mientras que el local comercial adjunto fue tomado ilegalmente por un peso pesado del poder local: el concejal oficialista Jorge Gabriel Panno, un hombre que responde de manera orgánica a la estructura política del intendente Abella.

​Este modus operandi de despojo no es un caso aislado. Las voces de la comunidad señalan indignadas que este mismo atropello, quedarse con la propiedad ajena, es el drama calcado que estaría sufriendo un veterano de guerra, precisamente en un enclave tan caro al honor y la patria como lo es el barrio que lleva el nombre "Héroes de Malvinas".

A este vecino también lo habrían dejado sin su propiedad y hoy reclama justicia ante el desamparo generalizado. La usurpación de inmuebles por parte de figuras del poder político local configura una afrenta imperdonable que genera un profundo repudio social en toda la ciudadanía.

​Ante este panorama de gravedad institucional, es el propio Concejo Deliberante el que tiene la obligación ineludible de exigirle explicaciones públicas al concejal Panno sobre los motivos por los cuales se encuentra ocupando un local comercial que de ninguna manera le pertenece.

​La obscenidad de esta convivencia ilegal quedó al desnudo además durante recientes obras de pavimentación ejecutadas por la propia comuna. En plena recorrida, el intendente Abella detuvo su marcha y saludó con absoluta naturalidad frente al local comercial usurpado por su propio edil, convalidando visual y políticamente una conducta delictiva.

Nos encontramos ante una clara falta a los deberes de funcionario público: concejales que cobran una dieta del Estado pero delinquen ocupando domicilios ajenos bajo la mirada cómplice del Palacio Municipal.

​De la usurpación a la violencia extrema y los interrogantes sobre el uso del local

​Pero el prontuario que rodea al entorno y a la figura del concejal Jorge Gabriel Panno desciende aún más en los márgenes de la convivencia democrática.

De acuerdo con los testimonios y las denuncias radicadas por los propios vecinos, existirían gravísimos antecedentes sobre episodios de violencia extrema atribuidos al edil, los cuales habrían dejado a un vecino al borde de la muerte tras una brutal agresión destinada, presuntamente, a la apropiación de otra vivienda.

Hechos de salvajismo denunciados por la comunidad que generan alarma social y que exigen explicaciones inmediatas, demostrando que las bancas del deliberativo municipal se han convertido en trincheras de impunidad.

​A esto se suman versiones y denuncias sumamente delicadas aportadas por los vecinos del barrio Héroes de Malvinas que ponen bajo la lupa la verdadera naturaleza de las actividades que se desarrollarían tras las persianas de ese local comercial usurpado.

En potencial, la comunidad se pregunta y advierte sobre la posibilidad de que el espacio esté siendo aprovechado para fines aberrantes, deslizando la presunta utilización del inmueble para el sometimiento de menores de edad, la vinculación con trabajadoras sexuales o la comercialización clandestina de sustancias.

​La incertidumbre asusta y paraliza: no queda en claro si estamos meramente ante una ocupación comercial irregular o frente a un escenario de extrema oscuridad que evoca casos recientes de conmoción pública, como aquellos aberrantes episodios donde jóvenes, como las del caso Agostina, terminaron sometidas y trágicamente desmembradas. La sombra de la duda se cierne sobre la utilización de este local, sembrando interrogantes inexcusables acerca de qué se oculta realmente bajo la protección y el silencio cómplice del poder político de la ciudad de Campana.

​Gestión vacía y redes en cero

​Frente a este cuadro de despojos, desamparo a propietarios, el agravio a un veterano de guerra, graves denuncias de violencia y los oscuros interrogantes sobre el destino del local comercial, el contraste político es por demás lacerante. Si uno revisa las plataformas digitales del concejal Jorge Gabriel Panno, como su perfil oficial de Instagram, la nada absoluta define su paso por la función pública.

​Su cuenta se encuentra literalmente en cero: no registra una sola publicación sobre ningún hecho concreto de gestión en el Concejo Deliberante, carece por completo de proyectos de ordenanza presentados, no exhibe ninguna rendición de cuentas ni propuestas para la comunidad, y apenas cuenta con un paupérrimo caudal que supera ligeramente los cien seguidores.

Un reflejo exacto de un edil cuyo paso por la función pública no responde al servicio de la vecindad ni al trabajo legislativo, sino al usufructo del poder, la ocupación ilegal y el amparo político.

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