16 de febrero de 2026
Política

Recorridas políticas

Durante su gira por distintos distritos, Leonel Chiarella evidenció apoyos dispares y ausencias relevantes dentro del entramado radical nacional

La recorrida territorial expuso el vínculo de Leonel Chiarella con dirigentes del partido.
La recorrida territorial expuso el vínculo de Leonel Chiarella con dirigentes del partido.

Pasaron unos meses desde la renovación del Comité Nacional de la UCR y ya se avanzó hacia una etapa en la que asoman tímidamente los nuevos estilos y las nuevas definiciones de su titular e intendente santafecino en Venado Tuerto, Leonel Chiarella.

A Chiarella le dicen el “hombre de Pullaro” en relación con el gobernador de su provincia, Maximiliano Pullaro, quien ayudó a instalarlo en ese sitial tan preciado por más de un correligionario. Es más, al dia de hoy continúan las rutinas en redes sociales donde ambos comparten videos que asemejan más a un show que a una presentación política contundente.

 

Esta situación no sólo no le molesta a Chiarella, sino que le sirve como metodología que le viene facilitando su accionar para no incomodar a su padrino o jefe en las sombras.

Defendiendo al capital

Por lo pronto, el número uno partidario manifestó su preocupación por defender el capital territorial que hoy posee el centenario partido, resumido hoy en cinco gobernaciones, algunas vicegobernaciones, quinientos municipios y legisladores provinciales y nacionales.

Está en un período de baja si se compara con años atrás en que los bloques legislativos y representaciones provinciales eran mucho más numerosas y donde la UCR aún en provincias dominadas por el peronismo gobernaba las capitales, como ocurrió en Córdoba y Tucumán por citar sólo algunos casos.

Por tal motivo, y en procura de avanzar con el operativo “retención”, Chiarella emprendió una recorrida por distintos distritos en los cuales algunos dirigentes locales no titubean en mostrarle su indiferencia o antipatía. Ocurrió, por caso, en Córdoba con el ex Diputado Nacional Rodrigo De Loredo, quien brilló por su ausencia durante la recorrida del dirigente nacional.

En tanto, alguna intervención mediática y poca acción política fue la que tuvo Chiarella con respecto a dos temas de agenda en los cuales la opinión pública esperaba definiciones como ocurrió con el nuevo regimen penal juvenil y la baja de edad de punibilidad a 14 años y, sumado a ello, la polémica reforma laboral.

Ni rechazo, ni topadora

Chiarella hizo honor a la tradición llena de eclecticismo que busca siempre el punto intermedio entre posturas extremas y, en el caso de la legislación penal juvenil manifestó que no había que hacer ningún rechazo total de la propuesta del oficialismo ni tampoco resaltar que se debía avanzar con una topadora.

Hay cierto sesgo de contradicción cuando señaló que la baja de edad de punibilidad a los 14 años no cambia por sí sola la realidad de la inseguridad y también remarca que había una necesidad de “modernizar” el sistema. Pero nada señaló sobre posibles violaciones a legislación internacional a la cual adhiere Argentina como es la Convención de los Derechos del Niño.

Con respecto a la reforma laboral casi no llega a tiempo a dar definiciones que el bloque nacional de senadores en pleno apoyó casi en un cien por ciento a la reforma o “modernización” laboral, dando media sanción al proyecto.

Una contradicción

Sin embargo, deslizó públicamente que esta reforma no resultaría negativa si se contemplan los derechos de trabajadores y jubilados, algo que suena por demás contradictorio porque con este proyecto será más fácil despedir, organizar las horas de trabajo al gusto de cada empleador y se practicarán descuentos a quienes estén en licencia por enfermedad.

No obstante, Chiarella insiste en que algo hay que hacer y atribuye todas las causas de un trabajo informal creciente a la actual legislación porque genera “miedo a efectuar nuevas contrataciones”.

Más allá de estas definiciones personales, lo cierto es que en ningún momento Chiarella fomentó la mínima posibilidad de debate en dos temas que son muy caros a la doctrina radical como es la minoridad y los derechos laborales.

Sobre este último tópico, cabe resaltar la histórica posición de defensa del artículo 14 bis de la Constitución Nacional que promovió un antecesor suyo hace varias décadas como fue Crisólogo Larralde. Ese artículo incorporó formalmente derechos tales como a la indemnización, a vacaciones pagas, a jornada limitada y a la protesta mediante huelga.

Es posible que Chiarella poco conozca sobre Larralde, debido a su juventud o, conociendo de historia partidaria, decida igualmente omitir, aunque sin ningún fundamento.

Reforma penal juvenil y reforma laboral son dos temas “de agenda” sobre los cuales Chiarella muestra su entusiasmo, porque, según él la seguridad, la educación y la economía debieran ser los ejes sobre los cuales debe discutir la dirigencia política.

Sin embargo, en estas primeras definiciones en temas tan sensibles, el jefe partidario mostró una postura insípida y deja al radicalismo nuevamente como un furgón de cola de otros movimientos políticos.

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