El activista ambiental Ignacio Zavaleta difundió un documento titulado "El espejismo de las rutas privatizadas", donde cuestionó duramente el sistema de concesiones viales y el cobro de peajes, al considerar que se trata de un esquema que acumula más de tres décadas de resultados negativos para los usuarios.
En el texto, sostuvo que el modelo permitió una constante transferencia de recursos hacia empresas concesionarias sin resolver los problemas estructurales de la red vial. Según planteó, el deterioro de las rutas continúa avanzando mientras los ciudadanos afrontan costos cada vez mayores para circular.
Zavaleta afirmó que las concesiones terminaron beneficiando principalmente a operadores privados, mientras la infraestructura vial siguió acumulando problemas de mantenimiento, falta de obras de fondo y crecientes riesgos para quienes transitan por las rutas argentinas.
El dirigente también apuntó contra lo que definió como una lógica de gestión basada en soluciones temporales. En ese sentido, advirtió que la falta de planificación a largo plazo genera un deterioro progresivo de la infraestructura, afecta la logística nacional y profundiza el aislamiento de distintas regiones productivas.
Para el activista, el debate no debería centrarse únicamente en el valor de los peajes, sino en la eficacia del sistema elegido para financiar y administrar la red vial. Según expresó, las concesiones actuales no ofrecen respuestas suficientes frente al nivel de deterioro acumulado en las rutas.
Otro de los puntos centrales del documento está vinculado a los aspectos jurídicos del modelo. Zavaleta cuestionó que los contratos de concesión otorguen amplias garantías económicas a los operadores privados mientras los usuarios continúan obligados a pagar incluso cuando las condiciones de transitabilidad presentan deficiencias.
Además, sostuvo que el Estado abandonó parte de sus responsabilidades de control y planificación, transformándose en garante de los contratos antes que en defensor de los intereses de los ciudadanos.
En uno de los pasajes más contundentes del escrito, Zavaleta aseguró que "privatizar el abandono no es modernizar; es institucionalizar la estafa", frase con la que resumió su rechazo al esquema de financiamiento vial basado en peajes y concesiones privadas.
Finalmente, el activista reafirmó su postura de continuar impulsando reclamos y cuestionamientos públicos sobre el estado de las rutas y el modelo de administración vigente, al considerar que la discusión excede el aspecto económico y está directamente vinculada con la seguridad vial y el desarrollo productivo del país.